El Pacto del Euro es:
Las mentiras del Pacto del Euro, con las que nos quieren engañar otra vez, son:
Mentira Nº 1: Para hacer frente a la deuda que atenaza a Europa, es preciso aumentar la competitividad de las economías nacionales y que eso solo se puede conseguir reduciendo el coste del trabajo, es decir los salarios.
Esta idea es falsa porque, como todo el mundo sabe, la deuda, que está provocando problemas gravísimos a muchos gobiernos europeos y a las empresas y familias, no se ha originado porque las economías europeas sean poco o muy competitivas, sino porque:
Mentira Nº 2: Abaratar el trabajo y actuar solo en los mercados laborales mediante medidas flexibilizadoras para lograr que se cree más empleo.
El Pacto del Euro, hecho por los gobernantes europeos, no va a favorecer la creación de empleo, como ellos afirman engañando a la ciudadanía, sino que simplemente va a servir para beneficiar al gran capital y a las grandes empresas europeas, a la hora de contratar trabajadores en peores condiciones laborales y por salarios más bajos.
Mentira Nº 3: El Pacto del Euro busca la estabilidad presupuestaria y financiera, un objetivo que se desea alcanzar mediante el control del gasto, la persecución del fraude y la limitación constitucional de los déficits públicos.
Es falso que para aliviar la deuda sea suficiente con limitar el gasto público, puesto que esto puede terminar produciendo una caída semejante en los ingresos (tal y como han demostrado numerosos estudios) que al final impide que desaparezca el desequilibrio y que solo consigue aumentar el malestar, las carencias sociales e incluso la falta de los recursos públicos que necesita el capital privado para crear actividad y empleo.
La estabilidad presupuestaria y financiera, la persecución del fraude y el control de los déficits públicos, por parte de las autoridades europeas, es solo una vacía declaración de intenciones, si no se toman las medidas adecuadas, entre las que se citan unas pocas:
Los gobernantes europeos son incompetentes e incapaces para tomar las medidas necesarias para salir de esta crisis en favor de la ciudadanía y de las clases populares, puesto que ya han demostrado sobradamente su total subordinación y complicidad con la política neoliberal que actúa a favor de los intereses del gran capital financiero especulativo, de las empresas multinacionales y de las grandes fortunas europeas.
Pero el Pacto del Euro no solo es inútil y rechazable por lo que se propone hacer sino, sobre todo, por lo que deja sin abordar:
El Pacto del Euro es una imposición a los pueblos, una prueba irrefutable de que a la ciudadanía europea se le ha hurtado la posibilidad de pronunciarse sobre su destino, sobre las cuestiones que, como las económicas, más afectan a su vida y a su bienestar.
Es, además, un atentado a la democracia porque se vuelven a imponer a los pueblos políticas muy gravosas sin que éstos tengan la posibilidad de manifestar si es eso lo que desean.
Una vez más, quieren someter a Europa para salvar a los poderes financieros y lo han hecho por la puerta de atrás, impidiendo que los pueblos se pronuncien.
El Pacto del Euro es, en realidad, un pacto contra Europa, porque se suscribe al margen y en contra de sus ciudadanos.